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“Misioneros por el Mundo” en Timor Oriental


Timor es un pequeño país asiático con poco más de un millón de habitantes, en su mayoría católicos. Hasta allí viajamos de la mano de OMP con “Misioneros por el mundo”, en el programa que podremos ver en TRECE el próximo domingo 15 de abril a las 13 horas, después de la Misa.

Timor es un país que vive las secuelas de una ocupación y guerra que duró 24 años. El periodista Fran Mayoral destaca que en el país, “la fe resistió a las armas, y ahora el Evangelio les ayuda a mirar el futuro con esperanza”. Gran parte de esta actitud vital llegó a Timor de la mano de los misioneros. Una decena de misioneros españoles permanecen en el país. El programa nos dará ocasión de conocer a cuatro misioneros españoles, apuestan sobre todo por la educación de los jóvenes y la promoción de la mujer.

Juan Ángel Artiles, es un misionero claretiano nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Lleva 8 años en Timor Oriental, aunque al principio ni siquiera sabía dónde quedaba el país, pero Dios le quería allí. Hoy atiende 16 capillas y 25 pueblos en el sur del país. En el programa le veremos en Aioan, una de las aldeas de la Parroquia “San Antonio María Claret”, de Tilomar-Salele, donde unas 40 familias viven mayoritariamente de la agricultura. Gente de una fe “muy asumida” y vivida naturalmente. Los claretianos forman a los jóvenes en el Centro de formación y residencia Claret (CTC), en Salele.

En Dili encontramos a Carmen Ramos Bravo, una salesiana madrileña que afirma que el país se quiere reconstruir y va tomando conciencia de su identidad. En el barrio de Comoro, en las periferia de Dili, convive con gente trabajadora y humilde, que “lucha por el pan día a día”. En el Colegio “María Auxiliadora”, las religiosas salesianas educan a 1.000 alumnos, apostando por “una educación con valores cristianos”.

El palentino Rubén Martínez Ortega es dominico. Desde la Catedral de Dili, cuya patrona es la Inmaculada Concepción, el misionero cuenta que los domingos el templo se llena en todas las misas y varias personas tienen que participar de la Eucaristía desde afuera. El padre Rubén es capellán en la Universidad de Dili desde hace dos meses. Una de las dificultades para la formación es el desconocimiento de otras lenguas que nos sean la local (que es muy pobre y en la que prácticamente no se publican libros, excepto los de la Iglesia).

El compañero del padre Rubén es Santiago Saiz González, otro dominico, en este caso burgalés, que desarrolla su ministerio en Dili como profesor de Teología en el Seminario Mayor. El misionero afirma que el país está en un momento muy “rico de vocaciones”. En el Seminario “San Pedro y San Pablo” hay 160 seminaristas y 230 sacerdotes diocesanos. Los veremos en su vida diaria: rezando entre cantos, estudiando en clase de Teología y jugando el fútbol.

TRECE emite “Misioneros por el mundo” los domingos a las 13 horas (después de la Misa). También puede seguirse el programa TRECE TV directo: http://trecetv.es/directo.

Una Iglesia esperanzada en el infierno de la guerra



  Reportaje a Mons. Jesús Ruiz Molina , misionero

A la gran mayoría de ciudadanos de Occidente, la guerra que vive la República Centroafricana ni les suena. Por algo se la empieza a considerar como una de las más olvidadas del mundo. Desde que tuvo lugar el golpe de Estado en 2013, todo se ha ido desmoronando hasta llegar al punto en que ya no hay ni ejército, ni políticos, ni juzgados, ni una administración pública. “Los señores de la guerra imponen su ley y las ONG tratan de mantener al país en una especie coma. Estamos bajo custodia de la ONU, y los cascos azules no controlan la situación, incluso pensamos que no les interesa la paz aquí. La pobreza es inimaginable y el sufrimiento de este pueblo olvidado por todos es una ofensa contra el hombre y contra Dios”.


Quien pronuncia estas palabras es don Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano burgalés y que desde noviembre de 2017 ejerce como obispo auxiliar de Bangassou. Ha pasado unos días en Europa, donde ha ofrecido su testimonio para hacer conscientes a varias instituciones internacionales que parecen mirar a otro lado de la situación tan terrible en la que se desenvuelve cada día y la falta de implicación por parte del resto del mundo.

“La dificultad más grande es la violencia y el odio que se ha instaurado en este pueblo entre musulmanes y no musulmanes. Desde hace casi un año, en la catedral, homos dado refugio a dos mil musulmanes que el grupo antibalaka –a los que la prensa considera cristianos- quería exterminar. En estos momentos la convivencia entre nuestros huéspedes –que sufren y por eso se han radicalizado-, y nosotros es un verdadero calvario: no podemos celebrar la Eucaristía ni tener ninguna actividad en radio de un kilometro a la redonda; han destruido nuestras casas, han saqueado nuestros bienes; han secuestrado a uno de los sacerdotes que vive conmigo…

Por otra parte los musulmanes nos agreden, y por otra los antibalaka nos persiguen por haberlos albergado. La caridad tiene un precio, y recibimos golpes de todos”

MOMENTOS DE ALEGRÍA

El clima de peligro afecta a su tarea pastoral, tal y como relata: “Hasta ahora he visitado ocho de las doce parroquias que tenemos.
En las otras es imposible hoy entrar. Todas las parroquias están en manos de los guerrilleros de un bando o del otro. Cuando voy en visita me quedo al menos cinco o seis días y allí la gente es muy cariñosa. Vivo con los curas y todos los grupos cristianos me buscan para explicarme sus dificultades y sufrimientos. De una manera especial, la acogida de los Aita Kwe, el grupo de niños, es especialmente simpática y llena de afecto”. “En la parroquia –añade- los rebeldes antibalakas me recibieron con insultos por haber acogido a los musulmanes. Luego pegaron dos tiros al aire previniéndome de que eran para mí”. Y es que los religiosos y laicos cristianos se van quedando cada vez más solos, lo que dibuja un panorama nada alentador: “Los líderes religiosos que alzan la voz son eliminados. De veinticinco religiosas que había en mi diócesis solo nos quedan seis; las otras han tenido que huir. Lo mismo con los sacerdotes amenazados, heridos, insultados… De una treintena de sacerdotes para una diócesis que equivale a una quinta parte del territorio español, solo veinte permanecen hoy presentes en ella”
Pese a todo, hay momentos de gran alegría, como cuando Jesús fue ordenado obispo: “Cuando aterricé, un puñado de cristianos vinieron a recibirme al aeródromo y desde allí caminaron cantando tras el coche los tres kilómetros hasta la catedral. La gente fue uniéndose a la comitiva y al llegar éramos unos 250 que pudimos entrar en el templo, cerrado desde hacía seis meses. Fue una explosión de alegría y la gente lo vivió como un signo de ese Dios con nosotros”. Esto supone un pequeño lugar para la esperanza tras cinco años “en este camino cuaresmal”. “Seguimos avanzando en la noche más absurda a tientas y a trompicones, y continuaremos adelante sabiendo que nuestra meta es la Pascua del Señor, la Vida para este pueblo”.
(Artículo publicado en revista sembrar (8 al 21 abril nº 1095)


El lunes recibió la Delegación de Migraciones esté correo de Jesús Molina

Gracias Hilda por tu envío que me ayuda a situarme.

En la Conferencia episcopal me acaban de nombrar obispo encargado de la Comisión de Migraciones en Centroáfrica. Estoy intentando dar los primeros pasos para organizar la comisión pues dicha Comisión no existe en el país, aunque tenemos una quinta parte de la población, casi un millón de personas, desplazadas o emigradas a causa de la guerra que dura ya 5 años. No existe la Comisión, aunque la realidad de los desplazados y refugiados la tocamos cada día en cada parroquia con miles de refugiados acogidos en nuestras comunidades. Vuestras acciones y sugerencias pueden iluminar esta incipiente Comisión que estamos comenzando.

Hoy, después de cinco días de trabajo intenso con el Cardenal Nzapalainga y el Iman Kobine, hemos dialogado con todas las partes beligerantes, y hemos conseguido un acuerdo de paz firmado por todas las partes y la apertura de un corredor humanitario para nuestra zona... Lo más significativo ha sido esta tarde cuando hemos podido acompañar, con el permiso de los guerrilleros antibalakas, a un buen grupo de niños musulmanes del otro lado del río, al Congo, donde están sus familias huidas y que no veían desde hacía 11 meses. Ha sido una tarde llena de alegría y mucha emoción. Esta es nuestra Pascua por estos lares.
Que Dios os bendiga y gracias por los envíos. 

P. Jesús Ruiz


Jóvenes "corrientes a contracorriente" en el XV Encuentro Misionero de Jóvenes

    

 150 jóvenes, venidos de 31 diócesis españolas, se han dado cita el fin de semana pasado en El Escorial, en el XV Encuentro Misionero de Jóvenes, organizado por Obras Misionales Pontificias (OMP). De diferentes instituciones juveniles y misioneras, todos ellos comparten su pasión por la Misión. Tras el Encuentro, todos lo valoraron con nota.
"Ha sido muy impactante escuchar a gente corriente como yo, que va a contracorriente dando lo mejor de sí mismos para servir a los más necesitados" escribe un joven, en la valoración posterior. "Durante el fin de semana vas recibiendo 'bofetadas' de fe, y ganas de salir a la Misión", escribe otro. Y así sucesivamente. Jóvenes de distintos carismas eclesiales que, hayan tenido o no experiencia misionera, han disfrutado este fin de semana del XV Encuentro Misionero de Jóvenes. Este evento anual que organiza Obras Misionales Pontificias (OMP), nació para ayudar a los jóvenes a profundizar en la dimensión misionera de la fe.
Desde el viernes por la noche, los asistentes pudieron disfrutar de diferentes experiencias, testimonios y celebraciones que les animaron a reflexionar sobre su vocación misionera. Desde una velada dirigida por el cantautor Unai Quirós, hasta la intervención del director de cine Paco Arango, quien explicó cómo en su vida diaria habla con naturalidad de Dios en ambientes donde la gente pasa de Él, y animó a los jóvenes a dar amor en todo lo que hacen. Además se compartieron los testimonios misioneros de varios jóvenes, y de vocaciones más maduras. Todo ello en un clima de encuentro y oración, en torno a la cita del Génesis "Dios está aquí y yo no lo sabía".
"Hace 15 años empezamos siendo una treintena. Esta vez han venido 150 jóvenes, y no hemos podido aceptar más peticiones por falta de aforo", explica Juan Martínez, sacerdote integrante del Consejo de jóvenes de OMP. "Es una alegría ver que los jóvenes se lo toman en serio, y están abiertos a Dios y a dar una respuesta en la Misión".
Además de disfrutar de la formación, los jóvenes conocieron a otros chicos con las mismas inquietudes. "Me ha permitido sentirme acompañada en el proceso, y ver que no soy la única con este sentimiento", explica un joven en la valoración posterior. Y por supuesto, supone un impulso a la vocación misionera. "Me entró la curiosidad de experimentar personalmente la Misión", afirma un joven. "Este encuentro ha sido necesario para mí ya que ahora me siento parte de algo, y sé que ya estoy dentro, aunque esto es solo el principio", explica otro.
Los jóvenes pueden continuar en contacto con la Misión a través de la revista Supergesto -la publicación juvenil de OMP-, y de la Guía Compartir la Misión, un catálogo que recoge toda la oferta de experiencias misioneras de verano de la Iglesia española. Asimismo, pueden encontrar recursos en la sección de jóvenes de la página web www.omp.es



Obras Misionales Pontificias | www.omp.es | 91.590.29.43 | prensa@omp.es
Para más información: Paula Rivas Chéliz

Lecciones de vida a 9.000 Km



MISIONEROS POR EL MUNDO, ANGOLA 8 DE ABRIL

Lobito, en la costa atlántica de Angola, es una ciudad “preciosa”, con playa y sol y donde la comida “siempre es buena”, explica la burgalesa Guillermina Manchado. 9000 Kilómetros le separan de su casa, de su familia, y la conversación se interrumpe según va y viene internet. Porque la postal tiene un reverso. El de un país “muy rico” con los recursos “mal repartidos”, donde el agua y la luz no están asegurados y donde la vida y la muerte buscan constantemente su equilibrio. “Todos los días hay óbitos, dice de una zona con altas tasas de malaria y de mortalidad infantil.

Guillermina, conocida entre los suyos como Mina o Nina, lleva ya veinte años como misionera laica en la ONG Misevi, que cuenta con tres proyectos en activo: en Honduras, Bolivia y Angola. Su labor es “acompañar”, resume. En la pobreza, la educación, la sanidad… En todo. Su trabajo, junto a otras dos compañeras, abarca la sanidad y la educación infantil, la promoción de la mujer y la asistencia a consumidores de alcohol y, últimamente, la terapia de trastornos mentales derivados de años de abuso de esta droga.

Antes de desembarcar en la antigua colonia portuguesa, paso dieciséis años en Honduras, entre San pedro Sula y La Mosquitia, una de las zonas más deprimidas del país centroamericano. Después recaló un año en Mozambique. Pero el inicio de esta vocación ancla en sus días escolares en el Círculo Católico de obreros, donde conoció a las Juventudes Marianas Vicencianas.

Ella, que procede de Rabanera del Pinar, en pleno verano africano, a unos 50 grados de temperatura, añora el frío burgalés. Y “familia, amigos, la morcilla, las comidas, reírte en los bares, salir por allí”, relata de carrerilla. Dos mundos entre los que hay un gran contraste. “Uno tiene que saber vivir donde está”, reflexiona.

En mayo hará dos años desde que se asentó en Lobito y, entonces, tendrá dos meses de vacaciones para ver a los suyos.
Pero no se quedará mucho tiempo. “Misevi es la que me da la oportunidad de seguir viviendo mi vocación misionera y laica, aquí o donde sea”, afirma.

“La experiencia con la gente más pobre y más humilde es la que te da las lecciones de vida”. Y renunciar a eso no es sencillo.
Habla de coraje, y de valentía, y de dificultades, y de fe. “Es digna de admirar la capacidad de renacer, de rehacerse cada día, con la familia, en fin, con pocos recursos”.

Veinte años de ayuda a los demás aportan sinceridad con una misma: “Una tiene que saber que lo que hace no tiene efecto a corto plazo”. Pero sí con el tiempo. Y en ello colaboran también la docena de compañeros del grupo de Burgos que organizan actividades para ayudar a financiar las misiones y de los que tampoco se olvida.
(Artículo publicado en diario de Burgos, por R.L)